La geografía humanística, ciencia social que pretende estudiar, analizar al ser humano. Sus capacidades, críticas, sentimiento, acciones. Y por medio de este análisis buscar el bien común para todos. Llevar de lo individual a lo banal de la sociedad. A crear en conjunto un bienestar que sea beneficiario para todos. Como también estudiar el interior de este ser, la capacidad de “liberación mental” que posee, que existe en su entorno, la interacción con el territorio.
El hombre corrompe el territorio para hacerlo habitable, usa y abusa de él, pero ¿sin el hombre habría una ciencia humanista en el territorio?, la respuesta es no. Porque el cientista analítico humanista no tendría que investigar en aquel espacio. El hombre es el que hace del territorio un lugar de investigación humanista, como dice Milton Santos, gran geógrafo Brasileño reconocido mundialmente y que se caracteriza por esta área analítica.
En conclusión, el ser humano como espacio, como acción, modela el territorio. El mayor enemigo del hombre en este aspecto, por lo tanto, valga la redundancia es el mismo hombre capaz de someter a los demás buscando beneficio propio, marginando a los demás. Generando un dilema proclamada la globalización “perversa”. ¿Entonces hoy en día el territorio es trivial, común o solo para la reducida minoría que pueden comprar?